Hoy en día la gastronomía es un reflejo de lo que es la sociedad: cada vez más mezclada, multicultural e intensa. Ingredientes y recetas de orígenes diversos se aúnan para crear platos innovadores.

Además se usan de forma distinta las especias y los ingredientes esenciales en las despensas con propuestas como las especias y las hierbas ahumadas o la combinación de sabores amargos y ácidos con la sal gorda.

Las tendencias ‘slow-food’ y ‘food-truck’, nacida en Nueva York,  también pegan fuerte ofreciendo comida de alta calidad y huyendo de la imagen del ‘fast-food’, sigue siendo rápido porque el cliente va al camión ambulante y espera apenas unos minutos por su producto, pero la diferencia radica en el tiempo que han dedicado previamente los cocineros a la elaboración de la receta.

También sigue en boga la cocina fusión que aboga por mezclar sabores, así podemos encontrar un plato asiático con ingredientes muy europeos como podrían ser unos rollitos rellenos de queso de cabra

Pero al igual que ocurre con la moda todo lo clásico vuelve, con su misma esencia pero con una vuelta de tuerca. Así la cocina tradicional no se queda ni mucho menos atrás pero se adaptan a nuestro estilo de vida haciéndolas más ligeras y más adaptadas a nuestro estilo de vida.

Por último cabe señalar la tendencia ‘bio’ y que además aboga por el consumo de productos locales. Verduras y hortalizas de cultivos ecológicos, alimentos sin procesar…una corriente que va ganando adeptos poco a poco y cuyo principal hándicap es el precio del producto final que suele encarecerse por lo que no es apta para todos los bolsillos.

De lo que no cabe duda es que la gastronomía nunca ha estado tan de moda. De la simple y esencial función de alimentarnos, ha pasado a ser un elemento al que también han alcanzado las modas.

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